Bilingual commentary — Should Prospective Writers Be Discouraged by AI?

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By David Magallanes • Guest contributor

We cannot deny that artificial intelligence (AI) is rapidly becoming a threat to the livelihoods of writers. How concerned should writers, or prospective writers, be?

The frustratingly simple answer is, “It depends.”

Writers who devote themselves to creating content for publications are particularly vulnerable because AI is remarkably adept at content creation. It scans the universe of language and generates literary content in a flash that is nearly as spirited as that of the human mind.

There are already books sold on Amazon that are generated by AI. Any books that we might write and place on the Amazon marketplace will be competing with a superabundance of books that may or may not have been written by humans. 

AI burst onto the world stage for public use very recently—in November 2022. Prior to that, writers competed with other writers for a share of the reading market. Since the advent of ChatGPT, writers are forced to compete with machines for readers’ attention. 

This may not feel “fair” to those whose careers or career plans are impacted by this insurgent technological revolution that seems both wonderful and subversive. Bank tellers, typographers, phone operators, and manufacturers of horse-drawn carriages have all felt the sting of unstoppable technological transformations. Car mechanics who spent their lives studying and working on gasoline-powered vehicles must shift gears, so to speak, as vehicles glide into a digital and green economy.

Now it’s the writers’ turn to confront the inevitable changes that will reshape their world.

But writers must not lose hope and simply give up. The more flexible and enterprising writers are learning to use AI as a tool to help them accomplish, in far less time, tasks that used to consume considerable time and resources. They know that large language models, the basis for AI-generated writing, cannot write about a person’s unique viewpoints and backgrounds, or the emotions that only humans experience. Hence the continued need for mortal writers who embrace technology but, nonetheless, generate content that has veritable heart and soul. 

Those enterprising wordsmiths who wish to earn a living through their writing must face the harsh reality of the new world order. Those who plan to “hit it big” with a great American novel that will fund their early retirement are likely to be crushed by disappointment, given the statistics. The cards were already stacked against those who dared devote themselves to becoming famous, successful novelists. The odds against them, though they are not insurmountable, just became much greater.

Successful content writers this century will have to specialize and develop unique material in a carefully selected niche. They will want to acquire expertise more quickly than the language machines do.

It will help novelists and academics in the liberal arts to possess a formidable background in fields such as philosophy, history, or psychology that allows them to write convincingly and effectively about the human condition.

Machines do not experience love, hate, compassion, the depths of despondency, the heights of elation, or unbridled joy. Authors who are able to cogently weave these emotions into their work will become increasingly esteemed and treasured in a world that leans into producing artificial digital content that is based on algorithms. 

David Magallanes is a retired professor of mathematics.

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¿Debería la IA Disuadir a los Futuros Escritores?

Por David Magallanes • Columnista invitado

No podemos negar que la inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo rápidamente en una amenaza para el sustento de los escritores. ¿Qué tan preocupados deberían estar los escritores, o los futuros escritores?

La respuesta frustrantemente simple es: “Eso depende”.

Los escritores que se dedican a crear contenido para publicaciones son particularmente vulnerables porque la IA es notablemente hábil en la creación de contenido. La IA explora el universo del lenguaje y genera contenido literario en un instante casi tan enérgico como el de la mente humana.

Ya se venden libros en Amazon generados por IA. Cualquier libro que escribamos y coloquemos en el mercado de Amazon competirá con una superabundancia de libros que pueden o no haber sido escritos por humanos.

La IA irrumpió en el escenario mundial para uso público hace muy poco tiempo—en noviembre de 2022. Antes de eso, los escritores competían con otros escritores por una parte del mercado literario. Desde la llegada de ChatGPT, los escritores se ven obligados a competir con las máquinas por la atención de los lectores.

Esto puede no parecer “justo” para aquellos cuyas carreras o planes profesionales se ven afectados por esta revolución tecnológica insurgente que parece a la vez maravillosa y subversiva. Cajeros de bancos, tipógrafos, operadores telefónicos y fabricantes de carruajes tirados por caballos han sentido el dolor de transformaciones tecnológicas imparables. Los mecánicos de automóviles que pasaron su vida estudiando y trabajando en vehículos propulsados por gasolina deben cambiar de marcha, por así decirlo, a medida que los vehículos se deslizan hacia una economía digital y verde.

Ahora es el turno de los escritores de afrontar los inevitables cambios que remodelarán su mundo.

Pero los escritores no deben perder la esperanza y simplemente darse por vencidos. Los escritores más flexibles y emprendedores están aprendiendo a utilizar la IA como una herramienta que les ayude a realizar, en mucho menos tiempo, tareas que antes consumían una cantidad considerable de tiempo y recursos. Saben que los grandes modelos de lenguaje, la base de la escritura generada por IA, no pueden escribir sobre los puntos de vista y antecedentes únicos de una persona, o las emociones que solo los humanos experimentan. De ahí la necesidad continua de escritores mortales que adopten la tecnología y al mismo tiempo generen contenido que tenga verdadero corazón y alma.

Aquellos creadores de palabras emprendedores que deseen ganarse la vida escribiendo deben enfrentar la dura realidad del nuevo orden mundial. Aquellos que planean “triunfar a lo grande” con una gran novela americana que financiará su jubilación anticipada probablemente se verán aplastados por la desilusión, dadas las estadísticas. La realidad ya estaba en contra de aquellos que se atrevían a dedicarse a convertirse en novelistas famosos y exitosos. Las probabilidades en su contra, aunque no sean insuperables, se han vuelto mucho mayores.

Los redactores de contenido exitoso de este siglo tendrán que especializarse y desarrollar material único en un nicho cuidadosamente seleccionado. Querrán adquirir experiencia más rápidamente que las máquinas de lenguaje.

Ayudará a los novelistas y académicos de artes liberales a poseer una formación formidable en campos como la filosofía, la historia o la psicología que les permita escribir de manera convincente y eficaz sobre la condición humana.

Las máquinas no experimentan el amor, el odio, la compasión, las profundidades del desaliento, las alturas del júbilo o la alegría desenfrenada. Los autores que sean capaces de tejer de manera convincente estas emociones en su trabajo serán cada vez más estimados y apreciados en un mundo que se inclina hacia la producción de contenido digital artificial basado en algoritmos.

– – David Magallanes es un profesor jubilado de matemáticas.

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